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‘Green power’: Todo sobre la moringa ¿Por qué deberíamos comerla?

La moringa es un alimento muy completo desde el punto de vista nutricional

 

Antiguamente, el árbol de moringa solía plantarse cerca de los cementerios para proteger las tumbas de las hienas y sus semillas se utilizaban como amuletos en la brujería. Podemos considerarlo algo así como una prueba del respeto de los hombres hacia una planta considerada beneficiosa para la vida.

 

La moringa no es milagrosa, pero sí muy interesante desde el punto de vista nutricional. Tanto es así que su consumo está recomendado por la misma FAO. Hoy en Summum descubrimos por qué y cómo introducir en nuestra dieta este superingrediente.

La moringa es un verdadero tesoro desde el punto de vista nutricional. Es rica en betacaroteno. Contiene vitamina A (cuatro veces más que las zanahorias), B, C (siete veces más que las naranjas) y E. También es cuatro veces más rica en calcio que la leche y tres veces más en potasio que los plátanos. Destaca por la cantidad de hierro, superior a la de las espinacas, y proteínas.

Tal y como comenta la nutricionista Carla Zaplana en su libro ‘Superfoods’, lo realmente extraordinario en la moringa y nada común en el resto de las plantas es que sus hojas contienen todos los aminoácidos esenciales.

Lo bueno de la moringa

 

La moringa es un alimento completo al que el Ayurveda, la medicina tradicional de la India, reconoce también un valor terapéutico. Dado el alto contenido en vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos, la moringa actúa positivamente sobre el sistema inmunológico y ayuda a regenerar las mucosas, la piel, el cabello y las uñas. En otras palabras, nos hace más sanos y más guapos.

También se le reconocen propiedades antibióticas, antiinflamatorias, hipocolesterolémicas e hipoglucémicas. Por supuesto, también es antioxidante, es decir, combate el envejecimiento celular. ¿Qué más se puede pedir?

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